Buscar

Seguros para el alma.


Me resulta desconcertante como en ocasiones, los seres humanos nos perdemos unos a otros. Así es, nos perdemos, nos descuidamos. Estamos demasiado ocupados con cuestiones mundanas y materiales como para atender nuestras relaciones interpersonales. Asignamos al dinero, al ego y al prestigio un valor equivocado. Ponemos nuestras energías en cuidar y conservar nuestras posesiones y propiedades. Así, le compramos cubiertas y fundas a nuestro celular para que no se maltrate, se raspe o se rompa. Cerramos con cerraduras y candados nuestros coches y nuestras casas, no sea que algún sinvergüenza nos vaya a robar o a despojar de algo tan preciado e indispensable. Pagamos mes con mes seguros carísimos para protegernos por robo o por daños materiales a alguna de nuestras invaluables pertenencias. No vaya a ser el diablo. Y sin embargo, no nos preocupamos por cuidar y proteger aquello que es lo más valioso y vulnerable que poseemos. Nuestros sentimientos. Nuestros lazos familiares y de amistad. Lastimamos a quienes amamos, a veces conscientemente y a veces por omisión. Dejamos de hacer esa llamada, de mandar ese mensaje, de resolver ese malentendido que se quedó atorado entre líneas. Y hablo en colectivo porque, que yo sepa ninguno estamos exentos de entrar en este círculo.


Se me ocurre que debería empezar un negocio para asegurar almas y corazones rotos y lastimados. Creo que me volvería millonaria.


M. Fonseca





14 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo